Mujeres que no piden mucho (o siempre me gustó Alvite) por Guillermo Garal
a Claudia a casa; en cuanto abrí la puerta una densa marea gris nos abofeteó en la cara. «Querido –me dijo ella– sólo espero que me digas que a tu apartamento se entra por el cuarto de las basuras.» Decidí dar media vuelta y decirle a Claudia que aquel no era mi piso. «¿Y cómo abriste la puerta cariño?» Claudia no era tonta. «Yo no abrí la puerta –le dije–, fue la puerta la que abrió la llave.» «Ah», me respondió, y sacó de su bolso un cigarrillo que se llevó a los labios. Quizá sí lo fuera un poco al fin y al cabo, pero la inteligencia sólo le habría dado un ligero formalismo a los sonidos que emanaban de su cruda y bella boca.La llevé a una pensión de mala muerte que se llamaba El enano cojo, en la recepción un enano cojo nos dio la llave de la habitación 9, nos acompañó cojeando porque no se fiaba de que la puerta abriera, la gente, por no volver a recorrer el pasillo solía tirar la puerta abajo, eso no le gustaba nada al enano cojo. Por el angosto pasillo que olía a rata fui contando las habitaciones, sólo había 8. Le pregunté al enano cojo qué cómo es que teníamos la habitación número 9. «Yo duermo en la recepción –respondió metiendo la llave en la cerradura– tengo la suerte de estar alojado en la suite principal.» La puerta no abría y el enano cojo la terminó tirando abajo. «No os preocupéis –comentó– ahora no duerme nadie en la habitación de enfrente y vais a tener aire acondicionado sin suplemento.»
La habitación no era gran cosa, aunque lo que en un principio creí reproducciones de Miró fueron al final humedades y manchas de sangre. Por lo menos la cama estaba hecha; tuve que deshacerla y quitarle la funda al colchón para encontrar un atisbo de higiene.–Lo siento –le dije a Claudia–, no puedo permitirme nada más lujoso.
–No te preocupes, Raso –contestó Claudia quitándose el abrigo–, si la puerta estuviera en su sitio y una botella de Chinchón decorara la mesilla esta habitación sería idéntica a la de mi noche de bodas.
Siempre me habían gustado las mujeres no demasiado exigentes. Salí a comprar unas botellas de vino. Brillaba el sol en lo alto cuando empezó nuestra noche de bodas.
Etiquetas: ilustración, literatura, relatos

2 comentarios:
Entre la brillante mugre de un relato magnifico, se alza el arte de nuestro querido nacho, nueva tecnica y grandes resultados.
Parece un grabado y esta jodidamente genial como ilustracion. No como el dibujo feo de la entrada anterior.
Un buen comienzo para tu blog, eso si, tengo que decir que el frick o como se llame el fotoblog, es divertido de ver, pero fotos buenas como tal...una o dos, el resto son simplemente divertidas, no todo iba a ser arte amigo mio! como tampoco todo iban a ser alagos!
Sigue asi, experimenta! ama!
bebe zumo de centollo! y sueña!
Gracias Daniel, eres todo un señor. La verdad es que el dibujo del Coutoune a mi me flipa bastante, pero en fin, para gustos las patatas. Respecto al Flickr, no pretende ser una muestra de buenas fotografías, sino un inventario de imagenes ¿Cómo explicártelo? Eres demasiado tonto. Pero que sepas que te quiero, pese a todo. Un beso en el culo.
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